miércoles, 9 de enero de 2013

La visión de tu bebé y el color de sus ojos


El color de ojos depende de la estructura del iris, de la cantidad de pigmento que contiene. Este pigmento se forma durante los primeros meses de vida; al nacer, el niño dispone de poca materia colorante, y muchos recién nacidos suelen tener un color no definido que parece un color azul grisáceo, pero este color no suele ser definitivo. Muchos recién nacidos tienen los ojos azules porque la melanina no se ha depositado por completo en el iris o no se han oscurecido por exposición a la luz del sol. Progresivamente, la pigmentación aumenta para los bebés que tendrán los ojos oscuros, y variará poco en los que tengan los ojos claros.

El cambio en el color de los ojos de los niños es muy común. El color definitivo puede determinarse con claridad a partir del año de edad, aunque entorno a los seis meses ya podremos hacernos una idea del color de ojos de nuestro bebé. Si nuestro bebé tiene ojos oscuros desde los primeros meses, éste color será su color definitivo, pero en los niños de ojos claros, bien puede persistir el color con el que nacieron o bien pueden producirse cambios de tonalidad, ya que hasta los tres años de edad, los ojos producen o guardan melanina como para modificar el color inicial.

El color de los ojos se debe a factores genéticos. Lo más normal es que si papá o mamá tienen un mismo color de ojos, su pequeño también los tenga de ese color. El color más común de ojos es el marrón y el menos frecuente el verde. Entre el color castaño y el gris, hay muchas posibles tonalidades, dependiendo de la melanina depositada en el iris y de la estructura del propio ojo: ojos grises, azules, verdes, miel, avellana, castaño oscuro e incluso violetas o ciertas rarezas como la heterocromía (un ojo de cada color) o los ojos negros (que no marrón oscuro) debido a una anomalía llamada aniridia (una enfermedad que provoca la ausencia total de iris).
 

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